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Mostrando entradas de junio, 2014

TRASTORNO OBESIVO Y COMPULSIVO POR NEIL HILBORN.

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“La primera vez que la vi… Todo en mi cabeza se silenció Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron. Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados. Inclusive en la cama estoy pensando: ¿Cerré las puertas? Sí ¿Me lavé las manos? Sí ¿Cerré las puertas? Sí ¿Me lavé las manos? Sí Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios. O la pestaña en su mejilla– La pestaña en su mejilla– La pestaña en su mejilla. Sabía que debía hablar con ella La invité a salir seis veces en treinta segundos. Ella dijo que sí después de la tercera, pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo. En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella. Pero le encantó. Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles. Le encantaba que me tomaba todo ...
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  No olvidaré los caminos largos que recorrimos hasta hoy, los paisajes perfectos y las nubes en forma de explosión. No olvidaré cada detalle de la historia, cada enfoque en el momento preciso, su mirada y las tardes esperando el atardecer. Hubo frases perfectas, tan perfectas que hoy parece que fueron producto de mi imaginación. Promesas que tampoco se cumplieron, típica relación de esta época, pensaba que lo nuestro no hacía parte de esos engaños y esas relaciones donde siempre alguien hace de bobo y la otra persona es astuta. Pensé mal, imaginé mal, soñé mal. Pero no todo es malo, no todo es definitivo y siempre hay oportunidades, ahora sólo queda aprovechar todo el tiempo que nos queda.